miércoles, 16 de octubre de 2013

amelot


dijiste eso, aunque no te acuerdes, yo sé que lo dijiste. lo gritaste.
no me lo dijiste a mí nada más porque había mucha gente, pero igual sé que me viste. yo estaba sola.
llamabas la atención ahí porque todas eran flacas en dimensiones sobrevaloradas.
vos sos tan linda y latina, aunque seas paliducha y mortecina.
ni te acordás lo que dijiste, pero dijiste eso mismo.
yo te vi que estabas tomando champán champagne del pico, le pic ou la bouche de la bouteille. y después hacías algo raro. como que te lo tirabas en la mano, y tomabas de la mano-canastita.
en el pasado nos habíamos visto solamente una única vez en el otro país nueve años atrás. comprando birra en la barra.
me trataste un poco mal pero sos tan linda. esa vez también se te rompió la cuerda.
antes de eso me habías escrito dos mails (¡en uno me contabas que tenías que besarme!), y antes de eso: silencio.
ahora siempre lo digo como pienso que lo dirías vos: 'testraño'.


2013

jenny

buenísima para nada,
(y sin moverme)
               me desdoblo.


dividenda,
soy recién nacida 
               todo el tiempo.
dividenda,
como si cada día pensara distinto.
porque yo 
         no tengo costumbres.

y en cualquier lugar 
puedo caer muerta.


estoy indefinida por lo que no me lastima,
y no quiero compararme
                 con lo venidero.


el cuerpo del prójimo:
es la peste.
el cuerpo del prójimo:
es mi cuerpo abollado.
                      [intimidad virulenta].
 
 
2008. 

domingo, 13 de octubre de 2013

sotelo

había un mico que no se se sentía ya mico y al que todo el tiempo dolíale la espalda.
estaba el mico una noche sentado en el mirador del acantilado intentando medir la
distancia que lo separaba de lo que brillaba en el cielo cuando el dolor de su espalda
comenzó a ganar fuerza.
desbordado ya por el sufrimiento movióse a diestra y siniestra cambiando la posición
de su espina dorsal, hacia arriba, y con fuerza, como nunca antes lo había hecho.
entonces de pronto ya no hubo vuelta inmediata a la horizontalidad: su estado vertical
había renovado el bienestar.
admiró de lleno las alturas; y lo que más lejos estaba hacia arriba, pensó, era la verdad
más perfecta.
mas tuvo que volver a la manada de micos que de a poco se le parecían, y con las hembras,
que de a más intervalos se le parecían también.
descubrió que ya no percibía a la manada principalmente por el olfato, sino que con su
vista y memoria era como mejor los reconocía.
no había ese fuerte olor a cavidades corporales, y eso fue lo último que sintió antes
de que volviera el dolor, y luego volvió a encorvarse con el paso del tiempo.


2009.